El esperpento de McLaren continĂșa en el mundo de motor, a uno y otro lado del charco, con un Dallara de la Indy o con un F1 de fabricaciĂłn propia. AĂșn se reponĂan de la comedia por fascĂculos del pasado domingo en IndianĂĄpolis cuando volvieron a pifiarla en MĂłnaco. Distintos coches, diferente personal, mismos mecanismos.
Carlos Sainz saliĂł a rodar en el puerto de Montecarlo y volviĂł a boxes notando que la baterĂa, elemento vital de la unidad de potencia, ni cargaba ni daba potencia. Nada. "Un problema de comunicaciĂłn entre el ERS y la baterĂa", fue la explicaciĂłn oficial de McLaren. Un cable mal puesto, algo mal ensamblado, quiĂ©n sabe, pero a Sainz le costĂł una hora y media de rodar, esencial en MĂłnaco, trazado de piloto, de coger confianza con el coche, mĂĄs que de motor o de aerodinĂĄmica. Tuvo hasta que cambiar la baterĂa, lo que le acarrearĂĄ sanciĂłn mĂĄs pronto de lo esperado porque ya es la segunda. Un error que parece que se produjo en el montaje del coche, impropio de un equipo como el britĂĄnico.
SĂłlo que visto lo visto, cada vez son errores mĂĄs propios que impropios. Al mecĂĄnico que montĂł mal el McLaren de la Indy que debutĂł en el Ăłvalo en abril, dejando el coche de Fernando tirado a la salida de boxes, arrastrado por la grĂșa, se lo ventilaron de un dĂa para otro. De poco sirviĂł vista la pesadilla posterior.
"Ver que eran las 9:01 de la mañana en Texas, en el primer test de abril, y que el coche no estaba listo (el volante no llegĂł a tiempo) fue un palo muy duro para nosotros. A pesar de que nuestro primer test no fue bien pensaba que tenĂamos mucho tiempo para solucionarlo. Hemos cometido muchos errores, muchos mĂĄs de los que estaban permitidos", reconoce Zak Brown, que se autoinculpa del desastre americano.
AllĂ fallaron los sensores de neumĂĄticos, no dieron con la pintura naranja exacta, los reglajes copiados se confundieron de pulgadas a centĂmetros. Y algo mĂĄs, esto es nuevo: "En la primera clasificaciĂłn no conseguimos el reglaje adecuado pero en la segunda, cuando lo tenĂamos, fue la caja de cambios la que nos fallĂł. Fue una cadena de infortunios. Fernando merecĂa estar en la carrera, pero McLaren no".
Ayer Zak miraba desde la ventana del piso superior de McLaren otro capĂtulo de la misma pelĂcula en MĂłnaco, con Sainz sentado en una caja del garaje, esperando, una imagen que le recordĂł a Fernando esperando con la misma cara durante dos años en el box al motor Honda, o al propio Fernando esperando un dĂa y medio en IndianĂĄpolis a que sacaran del taller de pintura. "Esto no cumple con la excelencia tecnolĂłgica de la historia de McLaren, es embarazoso", afirma el estadounidense, que logrĂł rellenar de patrocinadores el lomo del coche 66 antes del KO y que no tenĂa respuesta para lo de Sainz en el Principado.
Un Sainz que volvió a tardar casi 20 minutos en que le cambiaran una pieza en la segunda tanda, como Norris, al que le tuvieron que cambiar el suelo, dañado por los pianos del trazado.
Tras la primera sesiĂłn, Lando y Carlos acabaron 12Âș y 13Âș, a 1.3 segundos de los mejores, un discreto arranque para el actual cuarto equipo de la clasificaciĂłn. El nuevo jefe, Andreas Seidl, acostumbrado a la perfecciĂłn milimĂ©trica alemana de Porsche, con el que arrasĂł en el WEC, lo mira todo en silencio por ahora. Toca seguir remando, pero hay mucho donde mejorar.
Publicado en Marca.

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