La primera fotografĂa de un hoyo negro, en la que en realidad se ve un halo de luz que rodea un cĂrculo casi perfecto de color oscuro, fue posible gracias a un proyecto que llevaba dĂ©cadas gestándose: el Telescopio del Horizonte de Eventos.
Aunque su nombre sugiere que se trata de un aparato, en realidad es una red de ocho telescopios de alta tecnologĂa dispuestos en distintos lugares del mundo, principalmente aquellos con montañas o climas secos, entre ellos MĂ©xico.
El Alfonso Serrano —nombrado asĂ por el cĂ©lebre astrĂłnomo mexicano, fallecido en 2011— es un Gran Telescopio MilimĂ©trico, localizado en el volcán Sierra Negra a 4 mil 600 metros sobre el nivel del mar, justo junto al Pico de Orizaba, la cumbre más alta del paĂs, y fue el representante mexicano para lograr la hazaña.
Además de la importancia de ver, por primera vez, un hoyo negro, la fotografĂa tiene un tinte histĂłrico, pues por su forma, vino a comprobar que son tal cual los vislumbrĂł Einstein en la TeorĂa de la Relatividad, y varios fĂsicos más que continuaron sus estudios.
El anillo luminoso alrededor, es un gran descubrimiento que confirma la TeorĂa de la Relatividad, que hace un siglo predijo la existencia de estas caracterĂsticas”, señalĂł Laurent Loinard, astrĂłnomo del Instituto de RadioastronomĂa y AstrofĂsica de la UNAM.
Laurent Loinard, junto con el GTM Alfonso Serrano, estuvieron directamente involucrados en el proyecto, cuyos primeros resultados fueron presentados en distintas partes del mundo y casi en simultáneo.
Pese a que se presentĂł como una fotografĂa, elaborarla tardĂł dos años. Los datos para su construcciĂłn fueron recogidos por los cientĂficos en 2017, cuando los telescopios se alinearon al mismo punto tomando imágenes y datos a manera de secuencia durante 10 dĂas seguidos.
“Ése es el principio. No necesitamos un telescopio completo, sino que podemos hacer imágenes con pedazos chiquitos del telescopio, siempre y cuando los juntemos de manera correcta. Es lo que hace la interferometrĂa, usa diferentes telescopios como si fueran parte de uno mucho más grande”, explicĂł el cientĂfico.
De acuerdo con National Geographic, un hoyo o agujero negro son los restos frĂos de antiguas estrellas, tan densas que ninguna partĂcula material, ni siquiera la luz, es capaz de escapar a su poderosa fuerza gravitatoria.
Los agujeros negros representan la última fase en la evolución de enormes estrellas que fueron al menos de 10 a 15 veces más grandes que nuestro sol.
Cuando las estrellas gigantes alcanzan el estadio final de sus vidas estallan en cataclismos conocidos como supernovas. Tal explosiĂłn dispersa la mayor parte de la estrella al vacĂo espacial pero queda una gran cantidad de restos frĂos en los que no se produce la fusiĂłn.
Pueden existir hoyos negros supermasivos en el centro de algunas galaxias, incluida nuestra VĂa Láctea. Estos cuerpos inmensos pueden tener una masa de 10 a 100 mil millones de soles y alcanzan tales dimensiones al haber mucha materia en el interior de la galaxia que pueden atraer.
Los agujeros negros pueden acumular cantidades de materia ilimitadas; simplemente se convierten en cuerpos aún más densos a medida que aumenta su masa.

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