Estudiantes, campesinos y obreros han convocado para este miĆ©rcoles la "madre de todas las marchas" tras el aquelarre violento de las brigadas de choque sandinistas, que el lunes salpicaron con sangre las calles de Managua. "Nicaragua exige justicia", sostuvieron ayer los convocantes en su proclama,tras 41 dĆas de protestas contra los abusos de Daniel Ortega y su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo. "No pueden con este pueblo enorme", reza una de las pintadas en los alrededores de la Universidad Centroamericana (UCA), tantas veces rebelde.
La capital de Nicaragua entró el lunes en el tĆŗnel del tiempo, transformada de nuevo en un escenario parecido a la CentroamĆ©rica del siglo XX, entre dictaduras y escuadrones de la muerte. En esta ocasión el asalto violento, a tiro limpio, que policĆas nacionales y turbas sandinistas emprendieron contra los estudiantes atrincherados en la Universidad Nacional de IngenierĆa (UNI) tuvo unos testigos de excepción: los activistas de AmnistĆa Internacional (AI), que preparaban su informe sobre las violaciones de derechos humanos durante la rebelión popular de abril y mayo.
Erika Guevara-Rosas, directora para AmĆ©rica de AI, y la activista Bianca Jagger comprobaron en primera lĆnea que los policĆas de Ortega disparan a matar. "La estrategia letal de represión contra manifestantes combina el uso excesivo de la fuerza, ejecuciones extrajudiciales, el control de los medios de comunicación y el uso de grupos parapoliciales para sofocar una protestas", resume AI, que ha confirmado lo adelantado por las asociaciones locales y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Los cĆ”lculos de unos y otros elevan las vĆctimas mortales por encima de 80 en un paralelismo evidente con los tres meses de protestas contra NicolĆ”s Maduro en Venezuela, cuya represión se llevó por delante a 135 personas. La Ćŗltima es la del joven Gerardo Morales, de 24 aƱos, alcanzado por los disparos de los asaltantes a la UNI. Casi medio centenar de estudiantes tambiĆ©n resultaron heridos el lunes, la mayorĆa por disparos de bala.
Un suboficial de la policĆa fue alcanzado por un disparo, lo que eleva a tres las bajas de las Fuerzas del Orden. El oficialismo acusa a estudiantes y ciudadanos del asalto a la oficialista Radio Ya, en cuyas instalaciones se ocultó un grupo de atacantes.
En cambio, documentos audiovisuales realizados por periodistas y activistas han confirmado incluso que uno de los ametrallamientos se produjo desde un convoy de cinco camionetas, con varios tiradores en su interior. La acción armada se llevó a cabo despuĆ©s de que los estudiantes decidieran tomar el recinto universitario como protesta contra el clan familiar que estrangula al paĆs centroamericano.
La prensa local tambiĆ©n ha demostrado el uso de francotiradores durante las protestas. Una de sus balas acabó con la vida del niƱo Ćlvaro Conrado, de 15 aƱos, convertido hoy en un sĆmbolo de la lucha. El pecado del chaval fue acercarse a las barricadas para llevar agua a los estudiantes rebeldes. SegĆŗn la Ćŗltima encuesta de Gallup, el 69% de los nicaragüenses apuesta por la salida inmediata del clan familiar de los Ortega.

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